Una nueva oportunidad para una aguililla rescatada de una balsa de riego
Un ejemplar de aguililla canaria fue rescatado tras caer en una balsa de riego en San Andrés. Después de tres meses de cuidados en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Tahonilla, pudo regresar al medio natural. Su historia alerta sobre el riesgo que suponen estas infraestructuras para la fauna silvestre cuando no cuentan con medidas de escape.
Hace unos meses, un ejemplar de aguililla canaria (Buteo buteo insularum) ingresó en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Tahonilla tras ser rescatado en el núcleo de San Andrés. El ave había caído accidentalmente en una balsa de agua destinada al riego agrícola y fue localizada flotando en su interior, en un estado muy delicado.
Cuando llegó al centro, presentaba un cuadro grave de hipotermia, debilidad extrema, bradicardia y dificultades respiratorias. Todo apuntaba a que había permanecido atrapada en el agua durante varias horas, luchando por mantenerse a flote sin poder salir por sus propios medios. La rápida actuación del personal veterinario y técnico del centro fue decisiva. Durante las primeras horas se trabajó para recuperar su temperatura corporal, estabilizar sus constantes vitales e iniciar el tratamiento de soporte. Aquel primer tramo de la recuperación fue el más crítico: una carrera silenciosa contra el agotamiento.
Las pruebas realizadas posteriormente confirmaron que el animal presentaba una importante anemia y un estado general de debilitamiento, por lo que tuvo que permanecer bajo cuidados intensivos durante varias semanas. En ese tiempo recibió tratamiento médico, alimentación asistida y un seguimiento clínico continuo hasta recuperar poco a poco su condición física. Tras superar todas las fases de rehabilitación, incluida la recuperación de la musculatura y de su capacidad de vuelo, la aguililla pudo ser finalmente liberada tres meses después de su ingreso.
Este caso recuerda un problema frecuente, aunque muchas veces pasa desapercibido, que es el riesgo que representan para la fauna silvestre las balsas, estanques y depósitos de riego cuando no cuentan con medidas de protección adecuadas. La instalación de medidas sencillas, como vallados perimetrales, cubiertas o sistemas de escape, puede marcar una gran diferencia. Rampas, mallas o estructuras que permitan la salida de los animales reducen el riesgo de ahogamiento y ayudan a evitar ingresos como el de esta aguililla.
En este contexto, el Cabildo de Tenerife está impulsando el proyecto Microislas, una iniciativa destinada a instalar plataformas antiahogamiento en balsas, depósitos y otras infraestructuras hidráulicas que no cuentan con vías de escape para la fauna. El caso de esta aguililla canaria muestra con claridad la importancia de actuar sobre estos puntos negros, transformando posibles trampas en espacios más seguros para la biodiversidad.
Desde el Cabildo de Tenerife se recuerda la importancia de que propietarios y gestores de balsas, estanques y depósitos revisen sus instalaciones e incorporen soluciones eficaces para prevenir accidentes. A veces, una pequeña mejora puede ser la diferencia entre una trampa mortal y una segunda oportunidad.

Injerto de plumas en búho chico
El uso de trampas inespecíficas está totalmente prohibido por la legislación actual por motivos obvios ya que captura animales de forma indiscriminada, sea cual sea el objetivo.
El caso del pegamento para roedores es especialmente flagrante. Se adquiere de forma muy sencilla y en los envases no existe apenas normas de uso o consejos que impidan un mal uso.
Los búhos suelen ser los más afectados por este tipo de trampas al intentar cazar los ratones que quedan atrapados en el pegamento. El resultado es nefasto: el ave queda cada vez más adherido al producto intentando zafarse del mismo.
Cuando llegan al CRFS son tratados y recuperados, pero en el proceso suelen perder muchas plumas con lo que se ven abocados a permanecer grandes temporadas en el Centro sin poder valerse por sí mismos en un ambiente natural.
En algunos casos, mediante la técnica de “injerto de plumas” se consigue que el búho afectado, con plumas de otros congéneres, puedan completar su plumaje recuperando así la capacidad de vuelo y pudiendo ser liberados al medio natural en un periodo de tiempo más consecuente.


