
¿Cuál es la situación actual de los dragos de Tenerife?
En riscos inaccesibles y barrancos escarpados persisten los últimos dragos silvestres de Tenerife. Estos ejemplares han logrado sobrevivir a su tala y explotación histórica gracias a las abruptas paredes rocosas donde se aferran sus raíces. Sin embargo, ninguna población puede mantenerse indefinidamente en aislamiento y los jóvenes dragos que germinan a partir de semillas que han rodado ladera abajo o han sido transportadas por aves, como el mirlo, encuentran serias dificultades para prosperar. El ramoneo de herbívoros introducidos limita su establecimiento y regeneración natural, impidiendo su expansión hacia zonas más favorables.
En la actualidad, la popularidad del drago como especie ornamental hace que prolifere por toda la isla, pero estos dragos se mantienen al margen de las leyes naturales, siendo los humanos quienes los ponemos a nuestro servicio. En las poblaciones naturales, por el contrario, siguen sufriendo las consecuencias de su regresión y escasez.
Se estima que quedan unos 1100 ejemplares de dragos silvestres en Tenerife y algunas de sus poblaciones apenas cuenta con un puñado de ejemplares envejecidos. La mayor parte de los dragos silvestres de la isla se concentran en Anaga (unos 900 individuos que hacen el 80% del total). También, podemos encontrarlos en el macizo de Adeje, en la zona del Barranco del Infierno (aproximadamente 120 ejemplares), y en Teno (85 individuos). En el barranco de Badajoz (Güímar) y en el Barranco de Guaria (Guía de Isora), se completa el recuento de dragos silvestres, con 5 y 2 ejemplares, respectivamente.
Una historia evolutiva singular
La distribución actual de los dragos silvestres de Tenerife no es casual. Al superponer estas poblaciones sobre el mapa geológico de la isla, se observa que las tres principales áreas de presencia, Anaga, Teno y Adeje, coinciden con las zonas más antiguas de Tenerife, las antiguas paleoislas. Hace millones de años, estos territorios estuvieron separados entre sí y solo quedaron unidos tras la formación del edificio volcánico central. Esa antigua fragmentación geográfica hace pensar que las poblaciones de drago pudieron evolucionar de forma diferenciada, por lo que es muy probable que exista una singularidad genética entre ellas. Conocer esa diversidad resulta clave para orientar adecuadamente su conservación.
Frente a esta realidad, los dragos cultivados siguen una trayectoria distinta. La selección artificial, el trasiego de ejemplares entre distintas zonas e incluso entre islas, y la propagación reiterada a partir de unos pocos individuos han podido reducir notablemente la variabilidad genética de los ejemplares ornamentales. De ahí surge una paradoja: aunque hoy haya más dragos visibles en la isla que en otros momentos de la historia, la especie puede seguir estando en riesgo desde el punto de vista de la conservación por la pérdida de diversidad genética.
Los dragos monumentales, como el de Siete Fuentes (Los Realejos) o el del Seminario de La Laguna, podrían dar pistas claves en la historia reciente de la especie. Además de por sus impresionantes portes, estos individuos centenarios son interesantes porque pueden ayudar a explicarnos diversas cuestiones estratégicas para su conservación ¿Procede alguno de estos dragos de antiguas poblaciones ahora extintas? ¿Son individuos valiosos desde el punto de vista de la conservación natural? ¿El trasiego de ejemplares entre islas es algo antiguo o reciente? ¡Imaginense obtener respuestas a preguntas nunca resueltas gracias a dragos centenarios! Testigos mudos de su propio devenir.

El proyecto “Diversidad y conservación de dragos de Tenerife”
Dada la situación actual de los dragos en los ecosistemas naturales y su importancia simbólica y cultural, el Cabildo de Tenerife, ha sido punta de lanza en la conservación genética del drago a nivel de archipiélago, tratando de descifrar los patrones de evolución que configuran las poblaciones remanentes actuales y el origen de los dragos monumentales.
El proyecto “Diversidad y conservación de dragos de Tenerife” tiene como objetivos caracterizar genéticamente los dragos silvestres y monumentales de la isla, comparándolos con otros dragos del archipiélago. Ya se han obtenido algunos datos gracias al estudio encargado al Jardin Botáncio Canario Viera y Clavijo, que tiene una larga trayectoria en la investigación de la flora macaronésica, que ha permitido obtener los primeros esbozos de esta historia.
Obtener datos genéticos es el punto de partida de este proyecto: luego vendrá la fase de análisis de la información obtenida que permita tomar los siguientes pasos, que consistirán en la obtención de semillas y la producción de individuos apropiados desde el punto de vista de la conservación genética, con el fin último de reforzar las poblaciones de dragos actuales y crear nuevos dragonales, respetando los principios biológicos que rigen las poblaciones naturales. Está más que comprobado, que la homogeneidad genética pone en serio riesgo la capacidad de adaptación de las especies. En este sentido, la pérdida de biodiversidad es un problema que no solo se debe a la disminución del número de individuos de una especie, sino también a la pérdida de genes dentro de sus poblaciones.

¿Qué se ha hecho y qué acciones se van a realizar?
Hasta la fecha se ha realizado un esfuerzo significativo en el muestreo de dragos que se encuentran en zonas inaccesibles y de dragos monumentales, incluido el drago de San Francisco muerto recientemente, tras su desplome durante el invierno de 2026.
Los muestreos consistieron en la recogida de dos hojas sanas por individuo destinadas a los estudios genéticos en los laboratorios del Jardín Botánico Viera y Clavijo – Undiad Asociada al CSIC del Cabildo de Gran Canaria (JBVC-UACSIC). Hasta la fecha contamos con un total de 79 dragos muestreados, 59 silvestres y 20 monumentales.
En las visitas de muestreo se aprovecha para recoger tantos datos sobre el individuo como se pueda y también frutos maduros de los dragos que estén fructificados; de esta forma, se dispone de semillas para su conservación a largo plazo y como germen de los futuros dragonales. En el vivero de La Tahonilla (La Laguna), ya se han sembrado algunas de estas con el fin de iniciar una colección de ejemplares que puedan ser usados para propagar y plantar.
Los primeros resultados obtenidos del análisis realizado en el 2025, en el que se invirtieron 27.000 euros, han servido para esclarecer algunas dudas y para elaborar las directrices a seguir en esta investigación. Una de las observaciones más chocantes que se obtuvieron, es la diferencia detectada entre los dragos silvestres analizados y el drago monumental más emblemático de la isla, el drago de Icod de los Vinos. Falta elucidar el origen de este impresionante ejemplar y las razones de por qué difiere de los otros individuos analizados hasta el momento.
Durante el trienio 2026-2028, se realizarán nuevos muestreos de zonas inexploradas hasta el momento, para lo que se necesita un equipo especializado en trabajos en altura. Además, se avanzará en el análisis genético de las nuevas muestras recogidas y se esbozará el diseño de la restauración de los dragonales en Tenerife.
En definitiva, todas las actuaciones de este proyecto tienen como objetivo final contribuir a la recuperación de una comunidad vegetal esencial y prácticamente desaparecida, englobada en el cinturón del bosque termófilo, el ecosistema más castigado en el archipiélago. Las diferencias genéticas que se encuentren serán determinantes, junto con los datos geográficos y climáticos, a la hora de seleccionar el origen de los individuos a utilizar en las restauraciones en las poblaciones actuales o, en su caso, la instauración de nuevos núcleos poblacionales.



