

La fauna nativa de Tenerife está formada por aquellas especies de animales que llegaron a la isla por sus propios medios, sin intervención humana. La mayoría procedía del norte de África o de la región mediterránea y, una vez aquí, muchas quedaron aisladas durante miles o incluso millones de años. Ese aislamiento favoreció procesos evolutivos propios y dio lugar a un patrimonio faunístico singular, con numerosas especies que no existen en ningún otro lugar del mundo.
Hasta la fecha se han registrado en Tenerife más de 5.800 especies de fauna terrestre, de las que alrededor del 85 % son nativas o autóctonas. Además, más de una tercera parte son endemismos del archipiélago. Este fenómeno resulta especialmente llamativo en los grupos con menor capacidad de dispersión, como los reptiles o los caracoles terrestres, que presentan niveles de endemicidad muy elevados. En cambio, en animales con mayor movilidad, como las aves o los murciélagos, la proporción de especies exclusivas es menor.
El valor de esta fauna va mucho más allá del número de especies que alberga la isla. Se trata de un legado evolutivo irrepetible, moldeado por la insularidad, y de un componente esencial del funcionamiento de los ecosistemas. Muchas de estas especies participan en procesos clave, como la polinización, la dispersión de semillas o el reciclaje de materia orgánica. Proteger la fauna nativa de Tenerife es, por tanto, proteger también el equilibrio ecológico de la isla.




