
¿De qué trata?
Esta iniciativa persigue volver a unir los últimos fragmentos de este bosque único y muy amenazado, así como restablecer procesos ecológicos esenciales, incrementar la superficie de esta formación vegetal y ofrecer a la población un paisaje más resiliente y natural. El corredor del bosque termófilo constituye una oportunidad estratégica para recuperar un ecosistema clave y fomentar una relación más equilibrada entre la población de la isla y su patrimonio natural.
El bosque termófilo: patrimonio natural en regresión
Este tipo de bosque, exclusivo del ámbito macaronésico, alberga especies muy representativas como la sabina (Juniperus turbinata ssp. canariensis), el acebuche (Olea cerasiformis), el almácigo (Pistacia atlantica), el drago (Dracaena draco) y la palmera canaria (Phoenix canariensis). En la actualidad subsiste menos de un 7% de su superficie original, repartido en enclaves aislados. La fragmentación compromete la viabilidad genética de la flora y la fauna asociadas, así como la provisión de servicios ecosistémicos, como la protección del suelo, recarga hídrica y regulación climática, entre otros.
Conectar para conservar
Un corredor ecológico actúa como “autopista” para la biodiversidad: facilita que plantas y animales se desplacen, se reproduzcan y mantengan poblaciones sanas entre espacios hoy aislados.
En una isla tan compartimentada como Tenerife, la línea recta es imposible. Por eso el proyecto plantea un mosaico de “islas verdes” enlazadas entre sí mediante setos, linderos arbolados y otros elementos conectores. Juntos sortean carreteras y urbanizaciones hasta enlazar los núcleos mejor conservados de bosque termófilo.
Objetivos del proyecto
- Restablecer la conectividad biológica entre espacios naturales protegidos y otros enclaves de valor natural en la franja potencial del bosque termófilo.
- Ampliar la superficie de bosque termófilo, restaurando terrenos degradados y fomentando la regeneración natural.
- Compatibilizar usos del suelo (agrícola, urbano y recreativo) con la conservación, integrando cinturones verdes, huertos tradicionales y rutas de senderismo.
- Impulsar los servicios ecosistémicos: polinización, control de la erosión, recarga hídrica, calidad paisajística y oportunidades de ocio saludable.
¿Cómo se está diseñando?
El equipo técnico combina trabajo de gabinete y de campo:
- Análisis cartográfico: ortofotos, mapas de vegetación potencial y real, cultivos, usos del suelo, hidrografía y propiedades públicas.
- Identificación de hábitats y especies clave, áreas núcleo y elementos de fragmentación.
- Prospecciones sobre el terreno para comprobar la viabilidad de cada tramo y valorar el estado de conservación, anotando flora, fauna e impactos humanos.
- Diseño participativo con ayuntamientos, propietarios y colectivos locales para ajustar el corredor parcela a parcela.
Beneficios para la isla
Se espera que el proyecto reporte una serie de importantes beneficios. Por un lado, la biodiversidad se verá favorecida por el incremento de las poblaciones de especies del bosque termófilo, así como por la mejora de la conectividad genética. Además, se espera mejorar la adaptación al cambio climático, al tratarse de una vegetación adaptada a la sequía, que reduce la erosión y aumenta la infiltración de las lluvias. Finalmente, el proyecto redundará en beneficio de la economía y el empleo verde, así como en la salud y el bienestar de la población.
Participación ciudadana
La implicación social resulta esencial para la eficacia a largo plazo del corredor. Se promueven distintas vías de colaboración:
- Cesión voluntaria o gestión compartida de terrenos para restauración.
- Programas de voluntariado en plantaciones y seguimiento de fauna.
- Iniciativas de ciencia ciudadana y actividades educativas en centros docentes y asociaciones.




