Tenerife sigue activa y lo demuestra un puñado de erupciones ocurridas en los últimos dos mil años. Sus conos y malpaíses poco erosionados ofrecen información esencial sobre la dinámica eruptiva reciente y la posible peligrosidad futura.

Tenerife sigue activa y lo demuestra un puñado de erupciones ocurridas en los últimos dos mil años. Sus conos y malpaíses poco erosionados ofrecen información esencial sobre la dinámica eruptiva reciente y la posible peligrosidad futura.