Viveros insulares
Los viveros de La Tahonilla y Aguamansa, Los Eres, Parque Nacional del Teide tienen por objetivo la conservación del medio ambiente. Los primeros viveros en la Isla La Tahonilla y Aguamansa se crearon en el año 1940. Ambos tenían la finalidad repoblar las cumbres de Tenerife. Desde entonces se encarga de restaurar bosques, zonas de matorral y ecosistemas costeros, trabajando con más de 80 a 120 especies diferentes.
Gestión de los viveros insulares
El mantenimiento y la gestión de los viveros de producción para el control y el cultivo de ejemplares de la flora silvestre es actividad básica que desarrolla el Área con competencias de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife. Actualmente existen tres viveros con distintas funciones: Aguamansa en La Orotava para la producción de planta forestal con destino a las repoblaciones de la Corona Forestal, el vivero del Centro Ambiental La Tahonilla, en La Laguna, destinado a la producción de planta para restauración ecológica especialmente del bosque termófilo -queda tan solo un 7% de superficie- y el vivero del Centro Ambiental Los Eres, en Fasnia, para producción de planta en la zona baja xérica, en la vertiente sur de la isla y la aclimatación de planta antes de su salida al campo (vivero de mantenimiento). Estos viveros coordinan su gestión con las demandas habituales en la Isla que requieren suministro de planta como gestores territoriales, ayuntamientos de la Isla, proyectos de obra civil voluntariado y actividades de educación y divulgación.
Para las administraciones, instituciones sin ánimo de lucro existe una línea de actuación para cesión gratuita de flora autóctona que contribuye a beneficiar su uso. Es en las zonas de ubicación de las poblaciones humanas donde se intenta crear reservorios de biodiversidad especialmente en el bosque termófilo. Los viveros además ofrecen visitas a los ciudadanos y profesionales que operan en las obras civiles para mostrar otra forma de ajardinamiento con la flora autóctona.
Muestran variedades de jardines para realizar trabajos con herbáceas, arbustos y arboledas y recreación de ambientes propios del paisaje natural de la Isla. Se pretende que los visitantes a la Isla reconozcan la vegetación propia en lugar de ajardinados de otras regiones biogeográficas.
Además se ha establecido un precio público de la planta para hacer asequible el uso de la planta autóctona, siempre, bajo criterios de responsabilidad ecológica compartida. De esta forma, la iniciativa privada en la Isla, ha podido promover restauraciones en la Isla, con flora nativa, tanto en obra pública como privada,
constituyendo un elemento crucial en la restauración paisajística de enorme valor para la conservación y mejora del patrimonio natural insular.
La iniciativa pública en cuanto a la producción de planta no pretende sustituir a la iniciativa privada sino animar a su producción. De esta forma, aquellos ejemplares de especies silvestres que son de difícil producción y que no son absorbidos por la iniciativa privada se cultiva en los viveros públicos a los efectos de hacerla asequible en una fase de producción avanzada.
Los viveros públicos mantienen una producción sometidos a la maximizar la variabilidad genética en la que se valora prioritariamente el origen y el destino de cada ejemplar y su posterior seguimiento para controlar su evolución futura.
En los últimos años se han realizado numerosos protocolos de producción de especies- gracias a las becas “Olga Navarro” – que ha permitido avanzar en conocimiento de sus ciclos biológicos. Los viveros han adoptado tres líneas básicas de producción de planta desde el año 2002:
- Genérica: Producción de fondo de plantas nativas –con particular atención a las endémicas– que pudiesen servir en actividades de restauración paisajística (taludes o de zonas degradadas), actuaciones de jardinería pública (plazas, etcétera), así como para particulares que tuviesen interés en plantar dichas especies en su jardín.
- Específica: Producción de plantas de calidad según listado de especies, en número suficiente y en la época adecuada para acometer los programas de restauración ecológica y recuperación de la cubierta vegetal planteados. La planificación del vivero en relación con estos programas debe iniciarse en fase muy temprana, sobre todo si implica recolección de semillas u otro tipo de propágulos, al menos con 2 años de antelación.
- Singular: Producción controlada de planta vinculada a programas de rescate genético y planes de recuperación de especies amenazadas. Los viveros cuenta con un área especializada y de acceso restringido donde abordar este cometido con las máximas garantías de éxito posible. Existe una Guía de Jardinería pública. En ella se seleccionan algunas especies autóctonas para su empleo en jardinería pública y privada.
Participa junto con la Oficina del Voluntariado y participación ambiental en programas de educación ambiental.
En la actualidad existe un programa de educativo previa petición. Si tienes la oportunidad, te animamos a visitar el Centro La Tahonilla y conocer de cerca su valiosa labor en la protección de la fauna y flora silvestres de Tenerife.






