
Contexto geológico
Volcanismo histórico y prehistórico
Comentario valorativo
La erupción del volcán Chahorra o Narices del Teide (nombre popular con el que se conoce esta erupción) tuvo lugar desde el 9 de junio hasta el 8 de septiembre de 1798 en la falda occidental del estratovolcán Pico Viejo. La apertura de sus centros de emisión estuvo claramente controlada por el campo de esfuerzos asociados al estratovolcán, siendo la fisura eruptiva radial al mismo de orientación NE-SO. Esto condicionó el desarrollo de una erupción fisural con cambios dinámicos asociados a la disposición en altura de los centros de emisión, adaptados al perfil del flanco de Pico Viejo. La diferencia altitudinal entre centros de emisión (más de 500 m en una fisura eruptiva de 800 m de desarrollo longitudinal) condicionó su comportamiento eruptivo, predominando la emisión de piroclastos en los superiores y la de lavas en los inferiores. Durante esta erupción se emitieron 12 millones de m3 de lava que quedaron represadas en el interior del atrio de Las Cañadas. Con tres meses de duración es la más larga de las ocurridas en época histórica en la isla de Tenerife. En la actualidad, este conjunto eruptivo forma parte del Parque Nacional del Teide y sus cráteres se incorporan también a la delimitación establecida para el Monumento Natural del Teide. Además, por sus valores naturales y por el contexto geográfico al que se incorpora, ha sido declarado Zona Especial de Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves.
Itinerario de acceso
El acceso a las proximidades del conjunto eruptivo puede realizarse desde la carretera de Boca Tauce (TF-38) que atraviesa las coladas de esta erupción histórica. A los márgenes de esta carretera existen dos miradores (Narices del Teide y Samara) desde los que parten senderos del Parque Nacional del Teide que permiten acercarse hasta la alineación de cráteres generados por esta erupción (senderos n°28 y n°9).
¿Sabías que...?
El nombre popular proviene de tres bocas alineadas como las fosas nasales de un hocico. Esa imagen de “narices humeantes” quedó grabada en la toponimia local.

