
Descripción botánica y ecológica
El picopaloma (Lotus berthelotii) es una planta perenne de porte rastrero y colgante, con base leñosa, que puede alcanzar unos tres metros de diámetro. Sus tallos delgados se extienden sobre el suelo o cuelgan de las rocas, y están cubiertos por hojas divididas en finos folíolos lineares de aproximadamente 1 a 2 cm de largo. Estas hojitas, cubiertas de vellosidad blanca y sedosa, le dan a la planta un tono plateado, razón por la cual también se la llama «hierba de plata». Las flores surgen en grupos en los extremos de los tallos y presentan una forma característica que recuerda al pico de una paloma, de ahí su nombre común. Son flores de color rojo anaranjado intenso, de estructura papilionada, con pétalos inferiores unidos formando una especie de quilla curvada. La reproducción sexual en la naturaleza está prácticamente ausente: rara vez se observan frutos o plántulas nuevas, lo que sugiere problemas de polinización o viabilidad de semillas en el medio silvestre.
Distribución
La especie fue descubierta para la ciencia en la primera mitad del siglo XIX, conociéndose tan solo dos reducidas poblaciones: una en el norte, en La Florida (La Orotava), y otra en el sur, en el barranco de Tamadaya (Arico), ambas en el ámbito del pinar. Posteriormente no se descubrió ninguna población más hasta bien entrado el siglo XX.
En la actualidad, existen dos núcleos naturales con muy pocos ejemplares que han logrado sobrevivir refugiados en paredones inaccesibles a los herbívoros. El reducidísimo número de individuos, las amenazas presentes y la escasa producción de semillas y de nuevos individuos han puesto en jaque a esta especie.
Estado de conservación
Lotus berthelotii, una de las plantas más amenazadas del archipiélago, ha sido objeto de diversas actuaciones para conservarla. Sin embargo, debido a que se disponen de pocos individuos de partida, las tareas de conservación se ven limitadas por el grado de endogamia.
La falta de recambio generacional magnifica este problema, creando poblaciones con individuos viejos con capacidad de hacer frente a cambios ambientales muy limitada.
La herbivoría por parte de fauna introducida como conejos, cabras y muflones han relegado esta, y otras especies, a andenes aislados que dan muy pocas opciones a la expansión. A las amenazas anteriores se suman los riesgos naturales como pueden ser incendios forestales, desprendimientos o eventos climáticos extremos, que en una situación tan crítica pueden suponer la desaparición de todos sus ejemplares debido a su escaso número y baja capacidad de respuesta de las poblaciones frente a sus amenazas.
Plan de recuperación
Sin intervención activa, esta especie tendría un destino casi seguro de extinción en poco tiempo. Por este motivo se ha desarrollado un Plan de Recuperación específico para esta especie (de forma conjunta con el Lotus maculatus, dada la problemática similar que comparten). Entre las medidas principales se incluyen la protección y manejo de las poblaciones existentes, la reproducción en vivero y el refuerzo poblacional, la creación de nuevos núcleos poblacionales en lugares que presenten condiciones ambientales adecuadas y seguras, la conservación ex situ en jardines botánicos y en viveros insulares, la investigación científica sobre la ecología reproductiva y la educación ambiental y sensibilización de la ciudadanía.

