
Descripción botánica y ecológica
La jarilla de Agache (Helianthemum teneriffae) es una pequeña mata perenne, endémica de la isla de Tenerife y perteneciente a la familia de las cistáceas. Alcanza unos 30-40 cm de altura y presenta hojas opuestas de forma ovalada, cubiertas de un fino vello blanquecino. Durante la primavera produce vistosas flores amarillas de unos 2 cm de diámetro, con cinco pétalos que exhiben una pequeña mancha anaranjada en su base. Estas flores se agrupan en racimos en los extremos de las ramas nuevas. Tras la floración, desarrolla frutos en forma de cápsulas que contienen las semillas.
La jarilla de Agache crece en laderas y taludes rocosos en dominio potencial del bosque termófilo y el fayal-brezal, entre los 800 a 1.050 metros de altitud. Prospera en suelos desarrollados sobre antiguos basaltos, en pendientes fuertes salpicadas de grietas donde puede enraizar.
Distribución
La jarilla de Agache es una especie extremadamente localizada. Desde su descubrimiento científico en el siglo XIX, sólo se conoce en una zona reducida de la Ladera de Güímar, en el sureste de la isla. No existen registros fiables de la presencia histórica de esta planta fuera de ese ámbito, por lo que se considera un endemismo exclusivo de dicha localidad. La superficie ocupada por esta población es muy pequeña (se estima en poco más de 1.000 metros cuadrados), distribuida en varios rodales o subpoblaciones, lo cual incrementa su vulnerabilidad: cualquier impacto en ese único enclave puede comprometer la supervivencia global de la especie.
Estado de conservación
Su distribución extremadamente restringida, el escaso número de individuos existentes y los numerosos factores de riesgo que la amenazan han puesto en peligro de extinción a esta planta. Además, se ha observado que su número puede oscilar de un año a otro en función de las condiciones climáticas (años más secos o más lluviosos influyen en su supervivencia y reproducción). Entre las principales amenazas identificadas se incluyen el tránsito de personas no regulado por el canal de agua donde se encuentra uno de los núcleos poblacionales, con el riesgo de pisoteo accidental; la depredación por herbívoros, que merman la regeneración natural de la población; los desprendimientos de rocas o corrimientos, al crecer en un terreno de fuertes pendientes; y las sequías prolongadas, inducidas por el cambio climático.
Todas estas amenazas, combinadas con la limitadísima distribución de la especie, justifican la necesidad de esfuerzos especiales de conservación para evitar la extinción de la jarilla de Agache en estado silvestre.
Plan de recuperación
El plan de recuperación establece una serie de medidas urgentes y actuaciones a medio plazo, que buscan eliminar o reducir las amenazas, reforzar la población existente e incluso crear nuevas poblaciones. Las acciones más relevantes son el el reforzamiento de la población actual mediante la reproducción de plantas en vivero y su posterior introducción en el medio natural, así como la creación de nuevos núcleos poblacionales en zonas cercanas que ofrezcan hábitats apropiados; la conservación ex situ, recolectado semillas para su conservación en bancos de germoplasma; la protección del hábitat y el control de amenazas el seguimiento científico continuado, registrando el número de individuos (plántulas, juveniles y adultos), su estado sanitario, éxito reproductivo (floración y fructificación) y cualquier variación en el entorno; y finalmente, la divulgación para sensibilizar a la población y a los actores locales que puedan ser necesarios para su conversación.

