Contexto geológico

Yacimientos paleontológicos

Comentario valorativo

En el espacio comprendido aproximadamente entre la playa de Leocadio Machado y Montaña Roja-El Bocinegro, en coincidencia con los sistemas dunares actuales que dan nombre a la zona de El Médano, afloran dos depósitos que han sido interpretados como paleoniveles de arenas de composición mixta (orgánica y mineral) (PNA-1 y PNA-2), dispuestos ambos sobre un sustrato formado por ignimbritas pertenecientes al Miembro Arico (668±4 ka) de las Bandas del Sur y estos a su vez en relación de discordancia sobre los piroclastos basálticos vinculados al cercano centro de emisión pleistoceno (948±15 ka) de Montaña Roja. En el caso del PNA-1, su distribución queda restringida a una pequeña área situada próxima a la zona de El Bocinegro, estando parcialmente cubierta por un delgado depósito pumítico de aproximadamente 2 m de potencia. La secuencia observada consiste en un depósito de potencia máxima de 3 m compuesto por arenas mixtas de color claro y grano medio a grueso débilmente cementadas, mostrando laminaciones subhorizontales, cruzadas de bajo ángulo y cruzada planar, así como abundantes componentes biogénicos (algas rojas, gasterópodos marinos y erizos de mar), además de litoclastos (escoria y fragmentos de rocas máficas). Respecto al PNA-2, muestra una mayor distribución superficial que la anterior, dispuesta en dos localidades, la mayor, situada entre La Mareta y El Bocinegro y una menor, dispuesta al sur de la playa de Leocadio Machado. En ambos casos se aprecian depósitos de arenas claras de grano medio a grueso débilmente cementadas por carbonatos, cuyo espesor máximo totaliza los 5 m, quedando en superposición respecto a los depósitos escoriáceos de Montaña Roja, desde la actual zona intermareal, hasta una altura de más de 65 m snm. En el depósito arenoso se aprecian componentes biogénicos, predominantemente algas rojas micríticas, con presencia localizada de conchas bien preservadas de Spirula spirula, además de litoclastos, así como fragmentos de piroxeno, olivina y plagioclasa. Asociados al PNA-2 se registran unas singulares estructuras, que abarcan desde diques de arenas o clásticos de 2-15 cm de espesor y longitudes de hasta 10 m, a formaciones tubulares que pueden alcanzar los 1,2 m de longitud y un diámetro de entre 1-20 cm, algunos de ellos huecos o con rellenos secundarios de arena de grano fino. Aparecen aislados o en forma de conjuntos coalescentes con múltiples aberturas, en ocasiones formando redes muy densas con formas dendríticas y a las que acompañan “sombras de viento”. Si bien estas estructuras fueron originalmente descifradas como sismitas, han sido posteriormente reinterpretadas como rizolitos o rizoconcreciones, esto es, moldes huecos formados por la cementación de la arena alrededor de raíces vegetales a partir de un sistema de fracturas de origen sísmico. La edad y localización geográfica de los depósitos, sumado a la excepcionalidad de las estructuras asociadas, únicas registradas en el contexto insular, permite caracterizar y comparar su composición respecto a otros yacimientos insulares situados en las vertientes norte y suroeste, lo que posibilita la reconstrucción paleoambiental de estas secuencias. Además, aporta datos que permiten establecer correlaciones bioestratigráficas con otros depósitos existentes en diferentes archipiélagos macaronésicos.

Galería

Itinerario de acceso

Los yacimientos paleontológicos no pueden visitarse.

¿Sabías que...?

La fragilidad de las diferentes estructuras descritas y sus escasas posibilidades de conservación en un ambiente muy antropizado les confiere un gran valor que sostiene su propuesta como Lugar de Interés Geológico (LIG). Parte de este sistema eólico se encuentra incluido en la Reserva Natural Especial de Montaña Roja.

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