
Contexto geológico
Procesos y depósitos litorales
Comentario valorativo
El acantilado comprendido entre el extremo oriental del núcleo costero de San Miguel de Tajao y el barranco de Tajao constituye la mejor muestra a nivel insular de morfología acantilada activa asociada a depósitos piroclásticos cuaternarios, en este caso, una colada piroclástica perteneciente a la Formación Porís de Abona de las Bandas del Sur. En el mismo se reconoce un amplio rosario de las mejores muestras de formas de modelado litoral sobre este tipo de materiales, así como uno de los rompientes más atractivos de esta vertiente insular. Morfológicamente, en conjunto el cantil marino actual muestra una forma cóncava y alturas que oscilan entre los 5-15 m. Si bien su parte inferior está próxima a la vertical, la superior cae sobre ésta a modo de voladizo, reconociéndose claras huellas de la acción mecánica ejercida por el mar, como las acanaladuras y los surcos, taffonis, pequeñas grutas y cubetas de disolución. Además, en la base, se aprecia un estrecho cordón de callaos (playa Morriña) y diferentes bloques semisumergidos de dimensiones variables que descansan sobre la plataforma de abrasión y originados por descalces del frente principal, otorgando al conjunto un alto valor paisajístico.
Itinerario de acceso
El acceso al acantilado y por extensión, al barranco y playa de Tajao, se realiza a través de un estrecho sendero que comienza en la terminación de la C/Callao Hondo del núcleo de San Miguel de Tajao.
¿Sabías que...?
En las inmediaciones se encuentra una antigua cantera de “losa chasnera”; esta piedra fue enviada a destinos como Cuba, Puerto Rico y República Dominicana, donde se utilizó en la construcción de iglesias, plazas y edificios coloniales. Se embarcaba desde la playa de Tajao, y aún hoy se pueden encontrar losas sumergidas que cayeron al mar durante su carga en las barcas.


