
Contexto geológico
Procesos y depósitos litorales
Comentario valorativo
El acantilado de La Culata constituye uno de los mejores exponentes de megaescarpe litoral fosilizado del norte de la isla de Tenerife, interés al que ha de añadirse su significado valor paisajístico, al constituir el fondo escénico de las poblaciones y del entorno de la Isla Baja. A través de su observación es posible interpretar los procesos de construcción y desmantelamiento que desde el Plioceno hasta el periodo histórico han contribuido a conformar la actual estructura de este sector del bloque insular. En términos generales se trata de una franja acantilada cuyas alturas oscilan en un rango que abarca desde los 20 m en Garachico a los 600 m en las proximidades de la Tierra del Trigo, en el municipio de El Tanque. Desde el punto de vista geológico, las manifestaciones subaéreas más antiguas corresponden a los afloramientos asociados al escudo basáltico mio-plioceno de Teno, situados en el extremo oeste del acantilado. Estos materiales forman un potente apilamiento continuo de lavas basálticas y traquibasálticas con pequeños niveles de piroclastos intercalados. Inmediatamente dispuestos sobre los anteriores aparecen materiales pertenecientes al denominado Edificio Las Pilas, un estratovolcán compuesto de edad Pleistocena al que se asocia un apilamiento de hasta 400 m de potencia de coladas masivas de basaltos y traquibasaltos de base escoriácea y espesores métricos, entre las que se intercalan coladas de fonolitas y niveles de pumitas, sin apenas presencia de diques. Recubriendo a los materiales anteriores se disponen los productos asociados a las emisiones vinculadas al rift noroeste. Se trata de coladas basálticas y traquibasaltos subordinados procedentes de los campos de volcanes de la zona de cumbre que alcanzaron los antiguos acantilados y rellenando la rasa litoral existente, contribuyendo a ampliar la plataforma costera subaérea, desplazando la línea de costa de esta parte de la Isla. En el afloramiento del área de El Tanque y Las Cruces, así como en el de Tierra del Trigo, existe un predominio casi absoluto de los materiales de naturaleza basáltica, aunque se imbrica alguna colada de carácter traquibasáltico. En general, se trata de coladas masivas en disposición tabular, con base escoriácea y una potencia inferior a los 10 m. Por su parte, los afloramientos basálticos situados en los alrededores de Palopique se emitieron durante la erupción del volcán de Cerro Gordo, un cono de escorias de grandes dimensiones. Entre las localidades de El Tanque y San Juan del Reparo se descuelgan sobre el paleoacantilado las coladas traquibasálticas de la erupción histórica de Garachico (Arenas Negras o Trevejos), emitidas en el año 1706. Son coladas escoriáceas de color pardo- oscuro que en la ruptura de la pendiente de los taludes dispuestos sobre el núcleo de Garachico sufre una fragmentación parcial, formando una avalancha de cascotes y bloques escoriáceos que se descuelgan junto a las coladas masivas. Finalmente, resulta oportuno destacar la presencia al pie del paleoacantilado, desde aproximadamente las inmediaciones de Garachico hasta el extremo occidental del relieve, de importantes depósitos de ladera, constituidos por una serie de abanicos adosados a las paredes. Estos depósitos son el resultado de la degradación de los relieves sobre los que se apoyan y de arrastres procedentes de las torrenteras y barrancos colgados sobre ellos, estando formados por una acumulación caótica de cantos y bloques angulosos heterométricos entremezclados con una matriz formada por materiales detríticos más finos. Desde el punto de vista morfológico, en la unidad del acantilado es posible distinguir tres sectores con rasgos diferenciados. Un primer sector, oriental, conformado por el escarpe de Cerro Gordo que desciende hasta el barranco de Caforiño y el núcleo de Icod de los Vinos, con pendientes relativamente suaves en las que los tramos de mayor verticalidad coinciden con los frentes de las coladas de mayor potencia y carácter masivo. Un segundo sector central, conformado por el acantilado que se extiende entre El Guincho y
Galería
Itinerario de acceso
¿Sabías que...?
El Acantilado de La Culata ha sido declarado espacio natural protegido, entre otros motivos, por la gran diversidad florística que alberga sus paredones, incluyendo 9 especies endémicas de Tenerife, 51 endémicas canarias, y 18 endémicas de la región macaronésica.

