
Contexto geológico
Procesos y depósitos litorales
Comentario valorativo
El acantilado de Los Gigantes se extiende desde el Lomo de las Cruces, al sur, hasta la Punta de Teno, al norte, mostrando una altura media de 600 m. Constituye el ejemplo más destacado a nivel insular de megaacantilado costero activo labrado sobre materiales miocenos, estos son, los constituyentes del escudo basáltico de Teno. Aquí, la acción continuada de la erosión marina durante más de 5 Ma ha provocado el desmantelamiento de uno de los flancos de dicho edificio, siendo en la actualidad visible buena parte de las unidades estratigráficas constituyentes, así como la malla de diques que intruye al conjunto, del mismo modo que permitiendo observar un amplio abanico de formas litorales. Desde el punto de vista estructural, la mayor parte del frente acantilado corresponde a materiales pertenecientes a la denominada Formación Los Gigantes (5,8-5,2 Ma), constituida por un apilamiento de coladas tipo pahoehoe de potencias <1m suavemente inclinadas hacia el mar (10-25o SW) y de composición variable (basaltos plagioclásticos a ankaramíticos), entre las que se intercalan depósitos piroclásticos rojizos asociadas a conos de cinder fosilizados, de los que solo se ve una sección. Todo el conjunto está intruido por una densa malla de diques, orientados preferentemente de NW-Se y cuya presencia acelera la denudación del acantilado, principalmente cuando atraviesan los citados centros de emisión. Esta secuencia se ha interpretado como parte de los materiales que rebosaron hacia el sur-suroeste una de las cuencas del segundo de los deslizamientos (colapso de Carrizales) que afectaron al flanco norte del macizo. Inmediatamente debajo de la formación anterior, definiendo los márgenes de las ventanas que se abren en el acantilado, se encuentra la Formación Masca, significativamente más antigua (6,6-6,2 Ma) y compuesta por coladas basálticas inclinadas igualmente hacia el mar que son coronadas por aglutinados fonolíticos. Desde el punto de vista morfológico, en el frente acantilado se distingue un tramo inferior en el que las acumulaciones de productos de proyección aérea y las coladas son objeto de una intensa abrasión, con creación de muescas basales, bufaderos, grutas y oquedades de diverso tamaño, hasta pequeños niveles de arrasamiento, y un tramo superior, que supone la mayor parte del acantilado, en el que actúa de manera intensa la meteorización, de la que resulta, por lo general, su taffonización. Destacan igualmente en la desembocadura de los barrancos principales, diferentes playas encajadas de arenas, gravas y cantos (Masca, Barranco Seco, etc.), acumulados por efecto de las escorrentías torrenciales y a los que en ocasiones se suman bloques ligados habitualmente a la remodelación de que son objeto los materiales caídos al pie de los acantilados.
Itinerario de acceso
La aproximación al acantilado de los Gigantes puede hacerse de manera exclusiva por vía marítima a través de algunas de las líneas de excursiones que a diario parten del Puerto de Los Gigantes, con parada seleccionada en la playa de Masca.
¿Sabías que...?
Estos acantilados son el último reducto de la isla donde nidifica la amenazada águila pescadora (Pandion haliaetus), más conocida en Canarias como “guincho”.


