
Contexto geológico
Megadeslizamientos y otros procesos gravitacionales
Comentario valorativo
En la base del acantilado costero que forma la costa occidental del valle de La Orotava, desde la Punta del Guindaste, hasta la Playa de los Roques, se reconocen dos formaciones brechoides cuya génesis se ha vinculado a procesos de deslizamientos gravitacionales, únicos de su tipología aflorantes en la citada depresión. El primero y principal, en posición basal, ha sido interpretado como originado por un deslizamiento gravitacional de tercera generación que afectó tanto al extremo occidental del espolón volcánico producto de la reanudación de las erupciones basálticas de la Dorsal Noreste, como probablemente también al flanco oriental de un estratovolcán sálico, que se disponía sobre el anterior en la zona nororiental de Las Cañadas, antes de la formación de la caldera del mismo nombre. En el caso del segundo, corresponde a depósitos de avalancha rocosa más recientes procedentes de desplomes de menor entidad que afectaron a la pared de Tigaiga y que son recubiertos a su vez por coladas basálticas de morfología “aa” y depósitos piroclásticos sálicos de caída, coladas y oleadas piroclásticas pertenecientes a la Formación Diego Hernández (370-196 ka). En detalle, definiendo la base de la secuencia, al tiempo que configurando una parte del segmento inferior del acantilado costero, en el tramo comprendido entre la playa de Los Roques al este y la punta del Guindaste al oeste, se aprecia un potente depósito de brechas de avalanchas rocosas (487-472 ka) originados en deslizamientos gravitacionales posteriores a los que dieron lugar al valle, los cuales se extienden por los subsuelos del sector occidental del mismo y que han sido denominado como “Mortalón Occidental del Valle de la Orotava” (MOVO). Parece formar una capa continua de unos 2 km de anchura, cuya extensión lateral está comprendida entre la citada pared de Tigaiga al oeste y una línea subparalela a dicha pared al este, que uniría la playa de los Roques al norte con la montaña del Alto, el collado oriental de la abertura de El Portillo, al sur. Según estimaciones realizadas a partir de observaciones efectuadas en las galerías, muestra un espesor de entre 65 y 150 m, aunque el original debió ser mayor toda vez el techo muestra siempre un cierto grado de erosión, con una extensión en tierra de un mínimo de 20 km2 y un volumen, considerando una potencia media de 100 m, de 2 km3. Por su parte, la extensión y volumen de la parte submarina se desconoce, disponiéndose en su base a 100 m o más por debajo del nivel del mar. En el tramo acantilado comprendido entre la Punta del Guidaste y la Punta del Camello, formando la base del mismo, se observan depósitos de avalancha formados por una matriz endurecida y cementada que engloba bloques angulosos y subredondeados de tamaño centimétrico a métrico. La composición de estos bloques es variada, principalmente basáltica y fonolítica. En general presentan un aspecto en bandas o parches de color difusos, que indican la presencia de megabloques muy fragmentados, intensamente deformados y desagregados por la inyección clástica de la matriz. Igualmente se aprecian planos netos de cizalla que afectan, tanto a los clastos, como a la matriz, algunos con fuertes buzamientos y otros más tendidos, asemejándose a estructuras compresionales tipo rampa. Otras estructuras presentes son grandes clastos con fragmentación en puzzle (jig-saw) y clastos muy estirados en la dirección del flujo, que parecen ser más abundantes en el tramo inferior del afloramiento, lo que parece indicar altas tasas de cizallamiento y deformación internas. Debido a la gran similitud sedimentológica y el carácter poligénico y heterogéneo de estas formaciones, estos depósitos de avalancha no han podido ser asignados con total seguridad al MOVO, ya que se ha señalado que podrían proceder de las avalanchas más antiguas de la pared de Tigaiga. No ocurre así en el caso del afloramiento situado en la base del acantilado situado tras la playa de la Fajana, donde afloran las brechas de avalancha del MOVO, formando la antigua plataforma de abrasión levantada. Sobre ella se disponen potentes depósitos claros de flujos de derrubios (debris-flow). Éstos últimos también están constituidos por brechas muy gruesas, aunque no muestran las estructuras de deformación y fragmentación mecánica propias de las anteriores. El contacto entre ambas unidades, una paraconformidad que corresponde al techo erosivo y subhorizontal de la plataforma de abrasión, está marcado en algunos puntos por un nivel de origen sedimentario de cantos y bloques subredondeados. En el caso del afloramiento de la playa de Los Roques o del Burgado, las brechas del MOVO, de color claro, afloran en el escarpe situado al sur de la playa. El escarpe se incurva tierra adentro hacia el oeste, donde los materiales del MOVO están recubiertos por coladas basálticas que descolgaron sobre ellos. La plataforma de abrasión excavada en los depósitos del MOVO no es visible en este punto de la costa frente al cantil, al hallarse sumergida unos pocos metros bajo el nivel del mar, bajo las coladas de los roques. Si lo es, por contra, inmediatamente al oeste de la playa, tras la Punta de Peje Reyes. El hecho de que precisamente aquí, en el límite oriental del afloramiento litoral del MOVO, el techo de la unidad muestre la máxima elevación y no fuera recubierto por los primeros materiales de relleno emplazados tras su formación, que se vieron obligados a flanquearlo por ambos lados, podría deberse a que la avalancha rocosa que lo originó desarrolló en su borde oriental una elevación o cresta longitudinal, es decir un dique lateral o levée. Respecto a los depósitos de avalancha rocosa procedentes de desplomes situados en la pared de Tigaiga, forman lóbulos que se disponen entre la base de dicha pared, al pie del mirador del Lance y el barranco de Palo Blanco o de Godínez, cuya traza viene marcada por una larga fila de casas y edificios que parte desde el núcleo de Los Realejos hacia la costa. En estas brechas se aprecian megabloques con fracturación en puzzle con grandes fracturas abiertas, debido principalmente a su carácter más proximal.
Itinerario de acceso
Para la observación del tramo costero comprendido entre la Punta del Guidaste y la Punta del Camello existen dos posibilidades de acceso, ambas a pie y con apoyo en la red de senderos que recorre el frente litoral de la Rambla de Castro. La primera parte del estacionamiento vinculado a la autovía TF-5 situado junto al mirador de San Pedro, punto desde el que arranca un sendero que va serpenteando por el borde costero, con desviaciones hacia las zonas de baño. La segunda tiene su origen en la urbanización La Romántica, con descenso a través de un intrincado sendero. Respecto al acceso a la playa de Los Roques o del Burgado, debe ser resuelto a través del sendero que arranca en el estacionamiento situado al final de la calle que permite la entrada al Hotel Maritim, conectada a su vez a la carretera insular TF-316.
¿Sabías que...?
Las populares piscinas naturales del Guindaste se excavan directamente en la brecha de la avalancha; bañarse allí es, literalmente, nadar sobre los restos de un deslizamiento volcánico pleistoceno.


