
Contexto geológico
Complejos volcánicos centrales
Comentario valorativo
El paraje denominado tradicionalmente como Los Escurriales o en épocas más recientes, Paisaje Lunar, constituye el más destacado ejemplo a nivel insular de formaciones erosivas en forma de pináculos o torres (dames coiffées o fairy chimneys) labradas sobre materiales piroclásticos de diferente grado de endurecimiento por procesos de recristalización secundaria. La acción erosiva ejercida por las escorrentías canalizadas a través del barranco de los Escurriales y sus tributarios sobre depósitos piroclásticos sálicos pleistocenos de color blanco-cremoso asociados a los depósitos que forman las Bandas del Sur, sumado al efecto del viento, ha dado como resultado la generación de fisonomías residuales consistentes en torres subcónicas o pináculos, de hasta 15 m de altura, rematadas en muchos casos por bloques resistentes, conjunto que adquiere un elevado valor estético. En detalle es posible distinguir al menos tres unidades en el depósito: una inferior, formada por depósitos de oleadas piroclásticas secas; una intermedia, conformada por capas de pómez y cineritas de caída; y una superior, de la misma naturaleza que la intermedia y que quedan separadas por una pequeña discordancia erosiva. Del mismo modo, los depósitos piroclásticos están afectados por un conjunto de fracturas y pequeñas fallas, al tiempo que son atravesados por diques basálticos de diferentes rumbos.
Itinerario de acceso
Subiendo desde el núcleo de Vilaflor en dirección a las Cañadas del Teide por la carretera insular TF-21, a unos 2 km, comienza a la derecha una pista forestal que conduce hasta el campamento de Madre del Agua por Lomo Blanco. Tras un trayecto de 9 km se accede al inicio del sendero señalizado del Paisaje Lunar (PR TF-72), que se recorre en menos de 1 hora.
¿Sabías que...?
El acceso a este espacio se realiza siguiendo un tramo del histórico Camino Real de Chasna, una ruta que recorría de banda a banda la Isla de Tenerife comunicando las comarcas del Norte y las del Sur. Heredado de los antiguos caminos guanches, pasó a ser uno de los caminos reales tras la conquista de la isla y se estuvo usando hasta mediados del siglo XX.


