
Contexto geológico
Complejos volcánicos centrales
Comentario valorativo
El estratovolcán Teide constituye un ejemplo único de edificio poligénico anidado en una cuenca de colapso en el conjunto de islas oceánicas de intraplaca, excepcionalidad a la que se suma su nivel de representación, con una extraordinaria gama de materiales, formas y estructuras volcánicas presentes, así como su integridad, riqueza y espectacularidad paisajística. Adicionalmente, dicho carácter poligénico y la aludida variabilidad química y mineralógica de los magmas emitidos en su ciclo eruptivo, hacen que este estratovolcán reúna unas condiciones únicas para su comparación con edificios similares de otras regiones que, por la evolución de sus materiales y por la duración de su actividad, pueden ser considerados como representativos de un determinado tipo de volcanismo reciente. Morfológicamente, representa un gran relieve troncocónico ligeramente asimétrico con una base semicircular de unos 5 km de diámetro que se eleva desde los 2.000 m hasta los 3.718 m de altitud en su pico, mostrando unas laderas fuertemente inclinadas, significativamente por el norte, donde la inflexión se produce a los 1.700 m aproximadamente. A grandes rasgos pueden ser reconocidas tres partes bien diferenciadas. La gran masa principal, que conforma el cuerpo principal del estratovolcán, el pico final de la cumbre y el aparato volcánico adventicio de Pico Viejo y las denominadas como Lavas Negras prehistóricas. Respecto al primero, la historia eruptiva viene determinada por una destacada variación composicional de los magmas emitidos, fenómeno que ha sido interpretado como resultado de la propia progresión del relleno de la cuenca y la construcción del estratovolcán. Así, en una primera fase, datada entre los 98-32 ka y denominada “Teide Antiguo” (Plioceno), son emitidos materiales marcadamente basálticos, de magmas primitivos y relativamente profundos, no visibles que posteriormente son recubiertos por lavas intermedias y fonolíticas y productos derivados de emisiones freatomagmáticas (las Calvas del Teide). Dicho edificio primigenio era coronado por un cráter situado en La Rambleta, una depresión que presentaba forma de herradura abierta al noroeste, de 850 m de eje mayor, con un borde externo situado a aproximadamente 3.555 m de altura. Hace unos 30.000 años el estratovolcán superó los 3.500 m de altura, momento que parece coincidir con la reorganización del sistema volcánico, culminando aparentemente el Teide su etapa principal de desarrollo y desviándose la actividad eruptiva principal hacia la formación del aparato Pico Viejo, la reanudación de las erupciones en los rifts noroeste y noreste y a la formación de domos en el perímetro basal del complejo central. En el caso del aludido Pico Viejo, no es sino un aparato volcánico poligénico adventicio del estratovolcán Teide, adosado a su cara oeste, formando en realidad una capa muy delgada que se apoya sobre el cuerpo principal, compuesta por tres formaciones principales: basaltos pahoehoe (de unos 30.000 años, justo al completarse la construcción del Teide), lavas intermedias (unos 20.000 años) y fonolitas finales (unos 15-17.000 años). Ha de destacarse igualmente el cráter de Pico Viejo, la forma volcánica más espectacular de la isla de Tenerife, tanto por sus dimensiones, con un diámetro máximo de 800 m y 100 de profundidad, como por mostrar un registro ligado a una singular dinámica eruptiva que comprendió periodos de construcción, con formación de un lago de lava, como de destrucción violenta, en vínculo con mecanismos eruptivos freatomagmáticos. La segunda etapa o fase de “Teide Histórico”, queda registrada a través del Pico del Teide, el Pilón o Pan de Azúcar y sus coladas asociadas, denominadas localmente como Lavas Negras y datadas en 1.150± 140 años, constituyendo en conjunto la última manifestación eruptiva registrada en el estratovolcán. Las primeras surgencias rellenaron en su totalidad el cráter anterior, de tal modo que la progresión del paroxismo dio como resultado la superposición, respecto al citado paleocráter, del actual cono cimero,
Itinerario de acceso
Al cono sumital del Teide se puede acceder de dos maneras, bien efectuando el recorrido a pie completo partiendo del PK.4,2 de la carretera insular TF-21, donde arranca la pista que permite el acceso a la Montaña Blanca y desde ahí, tomando el sendero n°7. Montaña Blanca-La Rambleta y pasando por el refugio de Altavista, llegar a La Rambleta y finalmente el cima; o bien, como segunda opción, tomando el teleférico del Teide y una vez depositado en La Rambleta, y bajo autorización administrativa, ascender a través del sendero n°10. Telesforo Bravo hasta la cima. Respecto al cráter de Pico Viejo, se puede acceder a pie a través de dos senderos señalizados con diferente nivel de dificultad. El principal, correspondiente al sendero n°9 Teide-Pico Viejo, parte de la terminal del referido teleférico hacia el oeste. El segundo, de mayor recorrido y complejidad, tiene su origen en el PK.3,5 de la carretera insular TF-23, discurriendo a lo largo de 14 km por el flanco oeste de Pico Viejo hasta la cima.
¿Sabías que...?
Si se mide desde el fondo oceánico, el Teide supera los 7.500 m, lo que lo sitúa como el tercer edificio volcánico más alto del planeta, tras Mauna Kea y Mauna Loa, en Hawai.


