Descripción

Palmera dioica de hasta 20 m de altura, con tronco grueso y recto, cubierto por los restos de las bases foliares. Hojas grandes, pinnadas, verdes, arqueadas, reunidas en una gran corona terminal, con raquis de base espinosa y foliolos apretados, lineares y agudos. Los foliolos inferiores están transformados en fuertes espinas. Flores de color crema reunidas en panículas muy ramificadas, que nacen entre las hojas. Frutos en baya, de color naranja. Floración de final de primavera y verano.

Características ecológicas

Laderas y cauces de barrancos secos y soleados, de zonas bajas y medias. Propiciada por el hombre, con frecuencia constituye palmerales en estos sectores insulares. Característica de los bosques termófilos.

Cultivo

Las támaras o dátiles de los ejemplares femeninos de esta monocotiledónea, tienen poca pulpa y aunque comestibles, no son muy apreciados. La única semilla típicamente acanalada, que contienen, germina con gran facilidad en uno o dos meses. Requiere para su cultivo, clima templado, exposición soleada y suelos franco arenosos con ph neutro-básico. Suele estar disponible en viveros y su cultivo tiene una duración que oscila entre los dos y cuatro años según el número de hojas y tamaño que se requiera para los ejemplares. Prefiere los ambientes cálidos y las situaciones soleadas si bien es una de las palmeras que mejor resisten el frío. Necesita suelos profundos y relativamente húmedos. Multiplicación por semilla.

Uso y mantenimiento

El uso ornamental de esta emblemática planta, símbolo vegetal del Archipiélago Canario, se ha generalizado desde hace ya muchos años, no solo en las islas sino también en el resto del mundo. Es una especie que se adapta con facilidad a distintos tipos de suelos, climas y ambientes, a excepción de climas muy fríos y ambientes costeros con influencia directa de la maresía. El mantenimiento que requiere es escaso, pero conviene regarla durante la época seca del primer año después de plantada. Requiere una poda anual que no debe de ser excesiva para que no vaya en detrimento de la belleza de su porte, cuidando de retirar las ponzoñosas espinas de la base de las hojas. Especie de gran valor ornamental, como lo demuestra su presencia en la jardinería insular. Es muy resistente, ya que se adapta muy bien a diferentes ambientes a excepción de zonas costeras muy próximas al mar donde la influencia de la «maresía” les puede afectar negativamente en su desarrollo fisiológico. No soporta temperaturas muy bajas y heladas y requiere cuidados escasos. Conviene eliminar las hojas secas cada cierto tiempo y admite el trasplante pero con medidas específicas que eviten dañar su cepellón. Semillas fáciles de recolectar. Ideal para rotondas, parques y jardines en general; se pueden plantar como elementos aislados o formando grupos a modo de palmerales. Cultivada en diversas partes del mundo, es bastante frecuente en parques y jardines, como elementos singulares aislados, así como en alineaciones de paseos y avenidas. Resistente al viento y a la cercanía del mar. Tolera la contaminación urbana.

Observaciones

Hibrida con Phoenix dactylifera. Sus pínnulas son utilizadas para la fabricación de esteras y otras labores artesanales. Sus frutos, aunque comestibles, son de poca calidad, por lo que se emplean para alimentar el ganado. En la isla de La Gomera se extrae la savia, conocida como guarapo, de la que, tras someterla a caramelización, se obtiene la miel de palma.

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