
Descripción
Arbusto erecto, que puede superar los 2,5 m de altura, con ramillas jóvenes verdosas o de color castaño, hojas linear-lanceoladas o estrechamente elípticas y flores amarillas, en forma de estrella, dispuestas en inflorescencias grandes, densas y terminales. Frutos capsulares, coriáceos, ovoides, marrones al madurar. Florece en primavera.
Características ecológicas
Característico de los matorrales termófilos en las zonas medias de las islas.
Cultivo
Es poco resistente al frío y prefiere las situaciones soleadas o algo sombreadas. Prefieren los suelos moderadamente fértiles y bien drenados. Se propagan por semillas, esquejes tiernos o semileñosos, acodo o división de mata. Este arbusto, produce en verano, abundantes frutos capsulares, de fácil recolección, que contienen multitud de diminutas semillas de color naranja que mezcladas con tierra y cultivadas en semilleros germinan con facilidad. Las plantas cultivadas en contenedor son vigorosas y resistentes no siendo exigentes en suelos aunque los prefieren bien drenados con exposición soleada o semisombra. Se debe evitar el exceso de riego. Muestra un crecimiento rápido y tras un año de cultivo puede alcanzar el medio metro de altura y florecer.
Uso y mantenimiento
Se cultiva como ejemplar aislado o en agrupaciones, por su atractiva floración amarilla, tanto en parterres, en rocallas o en taludes. Precisan de riego en primavera y verano. Una vez pasada la fructificación, en invierno, necesitan una poda suave. Ideal para zonas forestales, principalmente áreas recreativas. Muy resistente a las condiciones meteorológicas adversas (lluvias y vientos). Semillas fáciles de recolectar. Llamativa por su floración amarilla, por lo que se presenta como un matorral que aporta color. Este bonito arbusto, en ocasiones, puede alcanzar hasta los 4 m. de altura y una considerable cobertura. Posee una abundante y atractiva floración de color amarillo intenso, normalmente primaveral (marzo a julio) aunque puede florecer hasta dos o tres veces y es posible ver ejemplares en flor casi todo el año. En verano suele perder gran parte de su follaje, por lo que conviene darles una poda suave tras la fructificación. Prospera en lugares rocosos y soleados con cierta humedad edáfica, en un amplio margen altitudinal (200-1300 m.s.m.), mostrando una gran resistencia a las condiciones adversas. Es una especie interesantísima para reforestaciones de matorral de zonas bajas y monteverde. Admite perfectamente las podas siendo apto para su empleo en setos. No precisa casi cuidados de mantenimiento ni de riego y su marco adecuado de plantación ha de ser al menos de dos o tres metros entre ellos.
Observaciones
Presente también en Madeira, se han descrito tres variedades (canariense, floribundum y platysepala) relacionadas por formas intermedias, en lo que se refiere a la morfología floral.

