
Descripción
Arbusto suculento, laticífero, de hasta 2 m de altura, con tronco grueso. Tallos marrón claro y ramas jóvenes, verde pálido. Hojas estrechamente oblongas, de 5-8 cm. de largo, de color verde intenso. Inflorescencias terminales umbeliformes, con pequeñas flores de color verde- amarillento. Frutos de color marrón claro o rojizos. Floración de primavera-verano.
Características ecológicas
Especie muy abundante en el territorio insular, sobre terrenos áridos y secos, con frecuencia pedregosos, de las zonas bajas y medias, elevándose por las laderas soleadas y constituyendo matorrales densos en altitudes que pueden superar los 1.000 metros sobre el nivel del mar, en contacto con las formaciones forestales. Es muy agresiva y suele colonizar de forma inmediata los terrenos abandonados y degradados.
Cultivo
Los frutos capsulares trivalvos (tricocas) de este arbusto, han de recolectarse antes de que sean expulsadas las semillas, del mismo modo que otras euphorbiáceas tratadas aquí, para poder obtener semillas que germinarán fácilmente, dando lugar a plantas vigorosas, de crecimiento y desarrollo normal, poco exigentes en suelos y resistentes a la escasez de humedad. Al cabo de un año de cultivo en contenedor la planta puede alcanzar medio metro de altura.
Uso y mantenimiento
Esta tabaiba de hasta dos metros de alto, prospera con abundancia en terrenos removidos y cultivos abandonados, dentro de un amplio margen altitudinal (10-1000 m.s.m.). Es una planta muy resistente y agresiva. De dudoso valor como planta ornamental, se viene empleando desde hace tiempo en ajardinamientos de bordes de carretera. No requiere cuidados de mantenimiento ni riego.
Observaciones
Su látex pegajoso es fuertemente corrosivo y tóxico.

