
Descripción
Árbol que puede llegar a medir hasta 20 m de altura, con tronco gris-plateado y ramificaciones dicótomas a una cierta altura, que conforman una copa densa. Hojas ensiformes, glaucas, coriáceas, rojizas por la base, naciendo en densas rosetas en el ápice de las ramas. Inflorescencias paniculadas y terminales. Tépalos blanco- verdosos. Frutos globosos rojo-anaranjados. Floración de primavera-verano.
Características ecológicas
Riscos y acantilados costeros, así como en laderas más o menos escarpadas de medianías. Característica de los bosques termófilos.
Cultivo
Sus frutos, comestibles, guardan una semilla que germina con rapidez, originando plántulas vigorosas y resistentes que crecen sin dificultad alguna, presentando gran resistencia a la escasez de humedad y precisando muy pocos cuidados. El crecimiento de las plantas es lento, pero por poseer un poderoso sistema radical, no importa mucho que se haya mantenido en cultivo en contenedor, varios años. Es también una especie muy poco exigente en cuanto al tipo de suelo, lo que le faculta para ajardinamientos en cualquier terreno. Prefiere clima templado, exposición soleada, suelos fraco-arenosos y ph neutro. Crecimiento lento. Multiplicación por semillas, acodo aéreo o por esquejes. Requiere suelos profundos, bien drenados, en ambientes soleados, aunque tolera la sombra parcial.
Uso y mantenimiento
El drago se cultiva ampliamente por su belleza y singularidad, así como por su adaptabilidad climática y edáfica. Se usan ejemplares aislados y en grupo, así como asociado a otras especies del bosque termófilo. No soporta bien las temperaturas bajas, por lo que no se recomienda plantarlo por encima de los 900 m.s.m., ni tampoco la acción directa de la maresía. Especie muy resistente y fácilmente cultivable; conjuntamente con la Palmera canaria son de las más escogidas para la jardinería. No es exigente en suelo y agua, aunque se recomienda unos primeros riegos posteriores a su plantación. Resiste muy bien los cambios climatológicos; tolera bien el frío y resiste bien al ataque de determinadas plagas y enfermedades. Su uso es muy frecuente en parques, jardines, plazas, rotondas y márgenes de carreteras. Se pueden plantar sólo o formando grupos. Se recomienda sanear su copa de vez en cuando. Admite trasplante siempre y cuando se lleven a cabo las medidas adecuadas entre las que hay que mencionar la protección de su corteza evitando con ello posibles heridas; a pesar de ello éstas cicatrizan más o menos bien. Se cultiva en parques y jardines de las islas y en otras partes del mundo. Árbol mitológico desde la antigüedad, su resina de color rojizo (sangre de los dragones), muy apreciada en el pasado por sus propiedades medicinales.
Observaciones
Presente también en Azores, Madeira y Cabo Verde.

