Descripción

Planta herbácea trepadora, con tallos de hasta 3 m de longitud, que se renuevan anualmente desde una gruesa raíz tuberosa. Hojas de 10-12 cm. de largo, opuestas, triangulares, hastado- sagitadas, con el margen dentado-lobulado. Flores solitarias, muy vistosas, con una corola de 3-6 cm., acampanada, de color anaranjado con venas más oscuras. Frutos carnosos, también anaranjados. Floración de invierno-primavera.

Características ecológicas

Especie de sombra, de sitios húmedos entre los 300 y 1.000 m de altitud, preferentemente en áreas aclaradas del monte verde.

Cultivo

Los frutos comestibles de la bicacarera, contienen multitud de pequeñas semillas de color anaranjado que sembradas en época fresca (septiembre), en un sustrato suelto y removido, dependiendo del lote de semillas, germinan desde la primera semana pero muy irregularmente. Si antes de ser sembradas, se sumergen las semillas en una disolución de Nitrato potásico al 0,2% durante 24 horas, se puede mejorar su capacidad germinativa; luego se recogen por medio de un tamiz fino para secarlas y ser posteriormente mezcladas con tierra que será cultivada en semilleros. Los bicácaros (frutos) se recolectan a principios del verano cuando la planta está casi seca y en septiembre- octubre siguiente, las raíces tuberosas que han permanecido bajo tierra, volverán a emitir nuevos brotes. Si se han cultivado las plantas en contenedor, conviene no regarlas en verano para que las «batatitas» no se pudran; a partir de estas pequeñas batatas, de la temporada anterior, pueden obtenerse de nuevo las plantas. Es una planta de crecimiento rápido y sus largos tallos huecos, son fragilísimos, rompiéndose con facilidad. Prefiere suelos sueltos y oscuros, ricos en materia orgánica y ambientes húmedos con exposición soleada o semisombra. Si se quiere que la planta florezca, ha de ser cultivada en un contenedor voluminoso.

Uso y mantenimiento

Es una planta herbácea perenne de hábito rastrero, con tendencias trepadoras, cuya parte aérea se seca totalmente en verano, permaneciendo en forma de raíz bajo tierra, para rebrotar en la temporada siguiente con las primeras lluvias. Sus curiosas hojas sagitadas, su extraño porte rampante y sobre todo su preciosa floración invernal-primaveral, le da enorme valor como planta ornamental para ajardinamientos de taludes, laderas y suelos de zonas de monteverde, carreteras, paseos y parques de zonas frescas y húmedas en exposición medio soleada e incluso como planta cultivada en parterres, macetones o jardineras. No requiere muchos cuidados de mantenimiento siempre que se encuentre en suelos sueltos con un cierto grado de humedad, entre 300 y 1000 m.s.m.

Observaciones

Endemismo canario presente en todas las islas excepto las orientales.

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