
Descripción
Árbol de hasta 10 m de altura, con brotes basales y corteza gris pardusca. Hojas de elípticas a oblongas, con nervios prominentes, obtusas, coriáceas, de hasta 25 cm. de longitud y 10 cm. de ancho. Flores pequeñas, blanquecino-verdosas, en pequeños grupos sobre un corto pedúnculo, naciendo sobre las ramas. Frutos globosos de color rosáceo. Floración de invierno-primavera.
Características ecológicas
Especie característica del monte verde, confinada en riscos y laderas del bosque entre los 300 y 1.000 m de altitud.
Cultivo
Los frutos comestibles del delfino, son drupas globosas, algo achatadl ancho y de color morado al madurar; contienen una semilla dura, de difícil e irregular germinación tanto en la naturaleza como en cultivo; aún así con tiempo y paciencia, es posible obtener algunas plántulas viables, que aunque robustas, son muy apetecibles para insectos, caracoles y babosas, y algo propensas al ataque de hongos. Tiene una gran facilidad para producir brotes de raíz a partir de una planta madre, formando grupos más o menos densos de arbolitos que pertenecen al mismo individuo (geneta), sin embargo, esta forma de multiplicación vegetativa, no parece ser viable, para el cultivo de estas plantas, que es laborioso, en parte por el «mimo» que les presta el viverista, que tiene la suerte de contar con algunos ejemplares de estos escasos y preciados árboles. Precisan suelos sueltos con cierto grado de humedad y abundancia de materia orgánica. Prefieren exposiciones soleadas o de semisombra con riegos regulares, pero no excesivos.
Uso y mantenimiento
Es un árbol de pequeño porte, en general de 4 a 6 metros de altura, pero en ocasiones puede alcanzar hasta 15 m. Su curiosa floración sobre las ramas se produce en invierno y primavera; pero talvez el mayor atractivo estético de este árbol, sea la belleza y el gran tamaño de sus lustrosas y coriáceas hojas que llegan a alcanzar los 25 cm. de largo por 10 cm. de ancho (las de mayor tamaño de los árboles del monteverde). Es un escasísimo endemismo de Tenerife y Gran Canaria que «participa en comunidades marginales del monteverde (laurisilva) unas veces en su límite inferior y otra en zonas más o menos aclaradas y soleadas, cercanas a escarpes etc. Su interés científico es de bastante consideración por su rareza y posición taxonómica, proponiéndose como medida de conservación, entre otras, para esta vulnerable especie, su difusión y cultivo en jardinería como especie ornamental. Excelente especie para su uso en todo tipo de ajardinamientos y restauraciones de monteverde entre los 300 y 1000 m.s.m., no precisa cuidados especiales de mantenimiento pero sí, el riego durante la época seca de los dos primeros años.
Observaciones
No se hacen.

