
Descripción
Árbol siempreverde, que no llega a sobrepasar los 15 m de altura, de corteza grisácea. Hojas brillantes, de hasta 15 cm. de longitud, de anchamente ovadas a orbiculares, alternas, con márgenes ondulados, generalmente espinosos. Flores pequeñas, blancas, dispuestas en fascículos axilares y frutos esféricos, de 6-9 mm de diámetro, de color rojo intenso. Floración y fructificación desde febrero a junio.
Características ecológicas
Especie característica del monte verde, bastante exigente en sombra y humedad.
Cultivo
Reproducción por semillas y por brotes basales. Los frutos atractivamente rojos, de los ejemplares femeninos de este bello árbol, no se oscurecen al madurar como los del acebiño; contienen varias semillas durísimas que tardan por lo general más de un año en germinar produciéndose además la geminación en proporción muy baja y de forma muy irregular. El crecimiento de las plántulas, no es tan lento como el acebiño y esta especie es más sensible al ataque de cóccidos y pulgones y menos al de hongos. El cultivo en contenedor es algo menos dificultoso que el del acebiño, pero similar. Es más exigente en cuanto a suelos se refiere, precisando mayor humedad edáfica y ph neutro-ácido. Al cabo de un año de cultivo en contenedor las plantas tienen menos de medio metro de altura.
Uso y mantenimiento
La belleza y lustrosidad de sus hojas pinchudas en el ápice y la vistosidad de su fructificación invernal le otorgan un gran valor como árbol ornamental. Debido a su escasez, endemicidad y su presencia en los entornos más climáticos de la laurisilva, es una especie de altísimo valor conservativo (Bañares & Barquín, 1982). Precisa riego y mantenimiento continuado los dos primeros años tras su plantación. A pesar de tratarse de una especie propia de la laurisilva y necesitar unas condiciones de humedad, insolación y propiedades del suelo adecuadas para su cultivo, este es posible tal y como se demuestra en otros lugares de España. Es una especie adecuada para parques y jardines en los que se garantice la fertilidad del suelo y un claro mantenimiento del riego, sobre todo en aquellos lugares en los que la precipitación sea escasa; asimismo, deberá evitarse una exposición soleada intensa. Admite podas moderadas.
Observaciones
Esta subespecie es endémica de Canarias y exclusiva de las islas de Tenerife y La Gomera.

