Flora exótica invasora

La flora exótica presente en la isla ha llegado en muchos casos de forma intencionada, por ejemplo, para jardinería o agricultura. Aunque no todas las especies introducidas suponen un problema, algunas logran adaptarse tan bien que se expanden sin control, desplazando a la vegetación autóctona, alterando los ecosistemas y modificando el paisaje. En una isla como Tenerife, donde conviven hábitats únicos y un elevado número de especies endémicas de plantas, el impacto de estas invasiones puede ser especialmente significativo.

Los efectos negativos de la flora invasora no se limitan a la pérdida de biodiversidad, sino que también pueden favorecer la erosión, aumentar el riesgo de incendios, afectar a los recursos hídricos y perjudicar las actividades humanas. Además, su control y erradicación requieren importantes esfuerzos técnicos y económicos.

La lucha contra la flora exótica invasora en Tenerife combina acciones de prevención, detección temprana, control, y restauración de los ecosistemas afectados. Esto implica la retirada manual o mecánica de ejemplares, el uso de métodos de control biológico cuando es posible y, sobre todo, la implicación de la ciudadanía para evitar la introducción y dispersión de nuevas especies problemáticas. Cada persona puede contribuir con gestos sencillos, como elegir plantas autóctonas para jardines, no liberar especies ornamentales en la naturaleza y participar en campañas de voluntariado ambiental y ciencia ciudadana.

Mapa de distribución

Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras

En el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras hay registradas más de cuarenta especies de flora exótica invasora presentes en Tenerife.

Nombre científico Nombre común
ALGAS
Asparagopsis armata Plumero arponado
Grateloupia turuturu
Rugulopteryx okamurae
Womersleyella setacea
PLANTAS
Acacia melanoxylon Acacia negra
Agave americana Pitera común
Ageratina adenophora Matoespuma
Ageratina riparia Matoespuma fino
Ailanthus altissima Ailanto, árbol del cielo
Arbutus unedo Madroño
Arundo donax Caña, cañavera
Asparagus asparagoides Esparraguera africana
Atriplex semilunaris Amuelle
Azolla filiculoides Azolla
Carpobrotus edulis Uña de gato
Centranthus ruber Hierba San Jorge, valeriana roja
Cortaderia selloana Plumacho de la Pampa
Austrocylindropuntia spp.
Cylindropuntia spp.
Cyrtomium falcatum Helecho acebo
Cytisus scoparius Retama negra
Elodea canadensis Broza del Canadá, peste de agua
Eschscholzia californica Amapola de California
Furcraea foetida Pitera abierta
Hedychium gardnerianum Jengibre blanco
Ipomoea indica Campanilla morada
Leucaena leucocephala Aromo blanco, tamarindo silvestre
Myoporum laetum Mióporo
Nassella neesiana Flechilla
Nicotiana glauca Tabaco moro, venenero
Opuntia dillenii Tunera india
Opuntia maxima Tunera común
Oxalis pes-caprae Agrio, vinagrera, trebina
Pennisetum clandestinum Quicuyo
Pennisetum purpureum Pasto de elefante
Pennisetum setaceum Rabogato
Phoenix dactylifera Palmera datilera
Pistia stratiotes Lechuga de agua
Ricinus communis Tartaguero
Salvinia natans Oreja de ratón
Spartium junceum Retama de olor
Tradescantia fluminensis Amor de hombre, oreja de gato
Ulex europaeus Tojo

Recursos

Flora exótica invasora

El rabo de gato es una gramínea originaria de África que se ha convertido en una de las especies invasoras más extendidas en Tenerife. Forma densas poblaciones a lo largo de carreteras, laderas y zonas áridas, desplazando a la vegetación nativa. Su gran capacidad de dispersión por semillas, unida a su resistencia a la sequía, lo hacen especialmente difícil de controlar. Además, es una planta muy inflamable, lo que incrementa notablemente el riesgo y la propagación de incendios forestales.

Procedente de Sudamérica, el plumacho de la Pampa es una planta ornamental muy utilizada en jardinería por sus penachos blancos. Sin embargo, su expansión descontrolada en taludes, bordes de carreteras y terrenos baldíos la convierte en una seria amenaza para los ecosistemas de la isla. Produce miles de semillas ligeras que son fácilmente dispersadas por el viento, generando nuevas poblaciones en áreas naturales. Su manejo y eliminación resultan costosos debido a su gran porte y a la persistencia de sus raíces.

Introducidos con fines ornamentales, los lirios sudafricanos se han expandido desde jardines y zonas cultivadas por todas las zonas bajas de Tenerife. llegan a formar alfombras densas gracias a sus bulbos y rizomas, que se multiplican rápidamente y resisten la eliminación mecánica. Al ocupar grandes superficies, impiden el desarrollo de especies nativas y alteran la composición natural de los hábitats donde se instalan.

Estas especies africanas se han naturalizado en barrancos y zonas húmedas del sur de Tenerife. Su crecimiento rápido y su capacidad de colonizar suelos alterados les permiten desplazar a las plantas nativas en cauces y márgenes de caminos. Además, forman masas densas que modifican la dinámica natural del agua y dificultan la regeneración de la vegetación autóctona. Su control es complejo, ya que rebrotan fácilmente después de los intentos de eliminación.

La hierba de San Jorge o valeriana roja es una planta ornamental originaria del Mediterráneo que se ha asilvestrado en numerosos puntos de Tenerife. Sus flores de color rojo intenso la hacen muy popular en jardinería. Gracias a su capacidad de producir abundantes semillas y su resistencia a diferentes condiciones ambientales, forma poblaciones persistentes. Uno de los impactos más preocupantes que ha generado esta especie en la isla es la colonización de las coladas históricas del volcán Chinyero

Privacy Preference Center