Los animales exóticos invasores proceden de otros lugares del mundo y han sido introducidos en la isla por el ser humano. Su entrada puede ser accidental, con las mercancías importadas, o intencionada, como mascotas, con destino a núcleos zoológicos, como especies de caza, para combatir plagas de forma biológica, etc. Al encontrar condiciones favorables, se asilvestran y se expanden, pudiendo ocasionar el desplazamiento de las especies nativas. Las claves de su éxito son su elevada competitividad, gran capacidad de adaptación, fácil proliferación y menor presencia que en sus lugares de origen de depredadores naturales.

La introducción de especies de fauna exótica invasora tiene consecuencias ecológicas, económicas y sanitarias:

Consecuencias ecológicas

Las consecuencias ecológicas se refieren fundamentalmente al desplazamiento, muerte o extinción de las especies nativas, al no poder competir o coexistir con las especies invasoras. Esto puede producirse por varios motivos, como la depredación sobre fauna autóctona, que no presenta sistemas de defensa ante estos nuevos depredadores por haber evolucionado en ausencia de ellos; la competencia por el alimento y el espacio de las especies autóctonas; la alteración del hábitat y modificación de la estructura de la comunidad; y la transmisión de enfermedad y parásitos a especies que nunca los habían sufrido. En general, estas situaciones son especialmente graves cuando amenazan especies que están en peligro de extinción.

Consecuencias económicas

Las consecuencias económicas se derivan de los daños ocasionados en las infraestructuras y en el patrimonio cultural, del impacto en el paisaje y turismo de naturaleza, de las pérdidas en los cultivos y en la producción forestal, de los gastos sanitarios para el tratamiento de enfermedades y/o alergias, todo ello, al margen de los elevados costes que son necesarios para controlar la expansión de estas especies.

Consecuencias sanitarias

Las consecuencias sanitarias son debidas a los parásitos y enfermedades que pueden traer desde otras áreas geográficas y a la toxicidad o alergia que puedan ocasionar.

Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras

En Tenerife tenemos más de treinta especies de fauna incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, a las que habría que sumar las especies de animales domésticos que se han asilvestrado en el medio natural, como gatos, cabras o gallinas.

Nombre científico Nombre común
INVERTEBRADOS
Melanoides tuberculata Caracol trompeta
Diocalandra frumenti Picudo de las palmeras
Dysdera crocata Araña roja
Harmonia axyridis Mariquita asiática
Lasius neglectus Hormiga invasora de jardines
Leptoglossus occidentalis Chinche americana del pino
Linepithema humile Hormiga argentina
Monomorium pharaonis Hormiga del faraón
Nylanderia jaegerskioeldi Hormiga loca
Ommatoiulus moreletii Milpiés portugués
Paratrechina longicornis Hormiga loca
Reticulitermes flavipes Termita subterránea oriental
Rhynchophorus ferrugineus Picudo rojo
Tapinoma melanocephalum Hormiga fantasma
Armadillidium vulgare Cochinita común
Procambarus clarkii Cangrejo rojo, cangrejo americano
PECES
Cyprinus carpio Carpa
Gambusia holbrooki Gambusia
REPTILES
Lampropeltis californiae Culebra real de California
Trachemys scripta Galápago americano o de Florida
AVES
Acridotheres tristis Miná
Amandava amandava Bengalí rojo
Estrilda spp. Pico de coral
Euplectes orix Tejedor rojo
Myiopsitta monachus Cotorra argentina
Psittacula krameri Cotorra de Kramer
Pycnonotus jocosus Bulbul orfeo
Streptopelia roseogrisea Tórtola rosigris
MAMÍFEROS
Ovis musimon Muflón
Rousettus aegyptiacus Murciélago frugívoro egipcio
Rattus norvegicus Rata parda
Rattus rattus Rata negra
Sus scrofa var. domestica raza Vietnamita Cerdo vietnamita

Principales especies animales invasoras en Tenerife

A continuación, puedes encontrar la fauna exótica que más daño causa en los ecosistemas de nuestra isla:

Cabra (Capra hircus) y oveja (Ovis aries) asilvestradas

Presentes desde la época prehispánica, en las últimas décadas se ha reducido considerablemente el número de cabras y ovejas asilvestradas, por la progresiva regresión de la actividad ganadera. En áreas de gran valor ambiental, se encuentran ejemplares asilvestrados que tienen un impacto significativo porque consumen una amplia variedad de plantas, muchas de ellas endémicas y amenazadas. Además, su presencia degrada hábitats, favorece la erosión y facilita la entrada de plantas exóticas.


Muflón (Ovis aries musimon)

Introducido en 1971 en el Parque Nacional del Teide para la caza mayor, este herbívoro se ha adaptado perfectamente a las cumbres de la isla, donde consume numerosas especies vegetales exclusivas de este piso de vegetación, poniendo en riesgo poblaciones de plantas ya muy reducidas. Sus poblaciones se están expandiendo a cotas cada vez más bajas, empezando a causar daños también en cultivos.


Gato (Felis catus) asilvestrado

Es un depredador generalista y oportunista. En Canarias la dieta de los gatos asilvestrados se basa en mamíferos introducidos (conejos, ratas y ratones), pero cuando estas presas escasean o cuando la densidad de presas nativas facilita la caza, los gatos asilvestrados cambian de objetivo y ejercen más presión sobre aves y reptiles, de modo que el impacto sobre la fauna depende estrechamente de la disponibilidad de mamíferos introducidos. La urgencia ecológica de controlar a este depredador exótico en el medio natural radica en proteger especies amenazadas muy sensibles, como el lagarto moteado (Gallotia intermedia) y aves marinas de pequeño tamaño, que cuentan con escasas zonas de cría en la isla.

No obstante, la predación sobre especies no amenazadas puede poner en peligro de extinción otras especies. Debido a ello es imprescindible que los propietarios de las mascotas cumplan con las obligaciones de la Ley de bienestar animal.


Rata negra (Rattus rattus) y rata parda (Rattus norvegicus)

Aunque se encuentran ampliamente distribuidas por toda la isla, la rata parda está más ligada a zonas urbanas y rurales, mientras que la rata negra es más frecuente en áreas naturales. Depredan frutas, semillas, brotes y, sobre todo, huevos y pollos de aves. En Canarias han contribuido a la desaparición local de aves marinas, obligándolas a refugiarse en islotes libres de ratas, y también son una importante amenaza para las palomas endémicas de la laurisilva. Su actividad afecta, además, tanto a la regeneración de bosques como a la reproducción de especies de plantas amenazadas.

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Cotorra argentina (Myiopsitta monachus) y cotorra de Kramer (Psittacula krameri)

Estas cotorras, originarias de Sudamérica y Asia, respectivamente, han sido introducidas en Tenerife principalmente a través del comercio de aves de jaula. Las poblaciones silvestres se han formado a partir de escapes o de sueltas deliberadas y ambas especies se han adaptado con éxito al medio natural, reproduciéndose en libertad y formando colonias en parques, jardines y áreas periurbanas. Su expansión supone un riesgo para la biodiversidad local, ya que compiten por alimento y lugares de nidificación con las aves autóctonas, además de causar daños en cultivos y generar molestias en entornos urbanos por su ruido y acumulación de excrementos.


Gallina (Gallus gallus domesticus) asilvestrada

Las gallinas asilvestradas han ido estableciendo poblaciones en distintas zonas de la isla. Aunque suelen concentrarse en entornos rurales y periurbanos, también aparecen en barrancos y áreas naturales. Su dieta es omnívora y muy variada, incluyendo semillas, frutos o pequeños invertebrados, lo que les permite adaptarse fácilmente a diferentes hábitats. Su presencia puede generar impactos negativos sobre la biodiversidad al depredar pequeños animales, competir con aves nativas por alimento, alterar la regeneración de plantas o aumentar la erosión del suelo.

El principal problema que se advertido en los últimos años es la presencia espontánea en carreteras de la Isla habiendo provocado importantes problemas para la seguridad de las personas.


Anolis verde (Anolis porcuatus)

El anolis verde es un pequeño lagarto, endémico de Cuba, que fue introducido en la isla a través de un cargamento de plantas para ajardinamiento. Aunque se ha detectado en varios lugares, la principal población se instaló en el campo de Golf Las Américas, donde ya se han capturado miles de individuos en los últimos años. Se alimenta principalmente de invertebrados, pudiendo afectar a poblaciones de especies endémicas.


Termita subterránea oriental (Reticulitermes flavipes)

La termita subterránea oriental (Reticulitermes flavipes) es una especie invasora procedente de Norteamérica, que ya se ha establecido en varias zonas de Tenerife. Forma colonias muy numerosas bajo el suelo y se alimenta de celulosa, desde madera en descomposición hasta madera muerta y viva, por lo que puede dañar viviendas, mobiliario, árboles ornamentales, frutales e incluso especies nativas. Su capacidad de expansión es elevada, favorecida por el transporte de madera y plantas con tierra. Debido a su impacto económico y ambiental, se considera una de las plagas más preocupantes para el archipiélago.

Más información en el siguiente enlace: ENLACE


Fauna acuática

El abandono de peces de acuario en fuentes, barrancos o cursos de agua puede suponer un grave riesgo para la biodiversidad canaria. Estas especies exóticas, fuera de su entorno, pueden alterar los ecosistemas, desplazar a las especies autóctonas e incluso causar daños irreversibles. Conocer este problema es esencial para proteger la riqueza natural de Canarias.


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