Historiageológicade Tenerife

La geología de Tenerife es un libro abierto donde puede leerse, capa a capa, la historia de la construcción de la isla. Antiguos macizos como Anaga, Teno y Roque del Conde, la gran caldera de Las Cañadas coronada por el estratovolcán del Teide, profundos barrancos, acantilados espectaculares, coladas históricas o tubos volcánicos muestran como se ha ido construyendo Tenerife a lo largo de millones de años. Aquí queremos dar a conocer el enorme patrimonio geológico de Tenerife y poner en valor la estrecha relación entre geodiversidad y biodiversidad.
En esta sección encontrarás, por un lado, una introducción a la historia geológica de la isla, que recorre de forma divulgativa las principales etapas de formación de la isla y ayuda a entender por qué su relieve es tan singular. Y, por otro, un listado de geositios, que son puntos clave seleccionados a partir del Inventario de Lugares de Interés Geológico de la isla de Tenerife, elaborado por la empresa Biosfera XXI Estudios Ambientales, en el marco de revisión del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del Plan Insular de Ordenación de Tenerife. Cada geositio cuenta con una ficha descriptiva que resume qué se puede observar, por qué es importante desde el punto de vista científico, educativo y paisajístico, y ofrece recomendaciones básicas para visitarlo de forma segura y respetuosa con el medio natural.
Los edificios antiguos

La isla de Tenerife se ha ido construyendo progresivamente a lo largo de millones de años, desde los casi 4.000 m de profundidad, en la llanura abisal atlántica, hasta los 3.715 m sobre el nivel del mar de la cima del Teide.
Durante la primera fase de crecimiento submarino se acumularon enormes cantidades de material volcánico que dieron lugar a un monte submarino, también denominado Complejo Basal.
El monte submarino de Tenerife finalmente alcanzó la superficie del océano, comenzando así la etapa de crecimiento aéreo de la isla. En esta fase se formaron tres grandes edificios volcánicos en escudo, de morfología muy ancha y laderas de suave pendiente, que se construyeron por el sucesivo apilamiento de lavas muy fluidas.

Edificio Roque del Conde
El edificio volcánico más antiguo de Tenerife es el Edificio Roque del Conde (o Escudo Central), que debió ocupar la zona central de la actual isla, y cuya construcción duró unos 3 millones de años, desde hace 12 Ma hasta los 9 Ma. Alcanzó unos 1.000 m de altura y posiblemente experimentó varios derrumbamientos masivos, con lo que perdió gran parte de su volumen inicial. Actualmente podemos encontrar los restos de este antiguo edificio en el sur de la isla, entre los municipios de Adeje y Arona, siendo el principal exponente el Roque del Conde.



Edificio Teno
Después de 3 Ma de inactividad volcánica, hace 6 Ma comenzó a levantarse un nuevo volcán en escudo al oeste del anterior -el Edificio Teno-, cuya construcción se prolongó durante un millón de años más. Sus restos fuertemente erosionados los podemos encontrar en el actual Macizo de Teno.

Edificio Anaga
Al tiempo que cesaba la actividad volcánica en el Edificio Teno, comenzaba hacia el noreste la construcción del tercer y último volcán en escudo antiguo de la isla, el denominado Edificio Anaga, cuya actividad se prolongó 1 Ma. Los materiales más antiguos afloran en el Arco de Taganana, que a su vez está relacionado con un gran deslizamiento orientado hacia el norte, el denominado como deslizamiento de Anaga.


El monte submarino de Tenerife finalmente alcanzó la superficie del océano, comenzando así la etapa de crecimiento aéreo de la isla. En esta fase se formaron tres grandes edificios volcánicos en escudo, de morfología muy ancha y laderas de suave pendiente, que se construyeron por el sucesivo apilamiento de lavas muy fluidas.
El edificio volcánico más antiguo de Tenerife es el Edificio Roque del Conde (o Escudo Central), que debió ocupar la zona central de la actual isla, y cuya construcción duró unos 3 millones de años, desde hace 12 Ma hasta los 9 Ma. Alcanzó unos 1.000 m de altura y posiblemente experimentó varios derrumbamientos masivos, con lo que perdió gran parte de su volumen inicial. Actualmente podemos encontrar los restos de este antiguo edificio en el sur de la isla, entre los municipios de Adeje y Arona, siendo el principal exponente el Roque del Conde.
Después de 3 Ma de inactividad volcánica, hace 6 Ma comenzó a levantarse un nuevo volcán en escudo al oeste del anterior -el Edificio Teno-, cuya construcción se prolongó durante un millón de años más. Sus restos fuertemente erosionados los podemos encontrar en el actual Macizo de Teno.
Al tiempo que cesaba la actividad volcánica en el Edificio Teno, comenzaba hacia el noreste la construcción del tercer y último volcán en escudo antiguo de la isla, el denominado Edificio Anaga, cuya actividad se prolongó 1 Ma. Los materiales más antiguos afloran en el Arco de Taganana, que a su vez está relacionado con un gran deslizamiento orientado hacia el norte, el denominado como deslizamiento de Anaga.

Sobre el Escudo Central, el primer edificio volcánico de la isla, se empezó a levantar el Edificio Cañadas hace 3,5Ma, cuya construcción se desarrolló a lo largo de tres grandes etapas eruptivas. A diferencia de los Edificios Antiguos, este se trataba de un gran estratovolcán compuesto, con forma de cúpula, que ocupó toda la parte central de Tenerife, entre Teno y Anaga, alcanzando un diámetro de más de 40 km y una altura de unos 2.500m.
En primer lugar se construyó el Edificio Cañadas I, que pudo llegar a alcanzar una altura de unos 3.000 m, pero que quedó destruido al derrumbarse gran parte de su volumen hacia el norte, hace más de 2,3 Ma. Sus restos afloran en varios puntos de la pared de Las Cañadas o en barrancos profundos del sur, como el Barranco del Río. Sobre los restos del Edificio Cañadas I comenzó inmediatamente la construcción de un nuevo estratovolcán, el Edificio Cañadas II, que se prolongó durante casi 1 Ma. Sus materiales afloran sobre todo en la parte oeste de la pared de Las Cañadas y en barrancos profundos del sur-suroeste. Finalmente, se produjo la fase de construcción del Edificio Cañadas III, la más reciente, cuyos materiales se observan sobre todo en la mitad este de la pared de Las Cañadas.
La gran altura que alcanzó el Edificio Cañadas favoreció la acumulación de grandes volúmenes de magma superficiales y ricos en gases disueltos que originaron un gran número de erupciones (más de cuarenta) muy violentas y explosivas, de tipo pliniano, que emitieron enormes nubes ardientes que dieron lugar a extensas ignimbritas y mantos de cenizas pumíticas. Estos materiales, identificables por sus colores claros, que contrastan con los basaltos oscuros, cubren gran parte de las zonas bajas y de medianías del sur de la isla.
La actividad del Edificio Cañadas culminó hace unos 180.000 años con un episodio de destrucción masiva, que originó la actual Caldera de Las Cañadas y el valle de Icod.

Conectando el Edificio Anaga y el Complejo Volcánico Central surgió una enorme estructura volcánica alargada, con forma de tejado a dos aguas debido a que los centros los centros de emisión de coladas y piroclastos se concentraron a lo largo de la línea de cumbre. Su construcción se llevó a cabo en varias etapas, comenzando hace más de 7 Ma. Durante la última fase de crecimiento y gran actividad volcánica, entre 1 Ma y 0.5 Ma, ocurrieron dos enormes deslizamientos de tierra en ambas vertientes, que originaron los valles de La Orotava y Güímar.

Tras el colapso del Edificio Cañadas, hace 180.000 años, la actividad eruptiva en la Caldera de Las Cañadas dio lugar a la formación del denominado Complejo Teide-Pico Viejo. La construcción del estratovolcán Teide culminó hace unos 30.000 años, alcanzando una altura de 3.500 m. Posteriormente, se formó un nuevo estratovolcán adosado al costado oeste del Teide, el denominado Pico Viejo, cuya construcción finalizó hace 14.500 años.
El Complejo Teide-Pico Viejo ha seguido con su actividad volcánica hasta tiempos subhistóricos, destacando la erupción de Montaña Blanca, que es el último episodio explosivo ocurrido en la isla, hace 2.000 años, y la erupción de Lavas Negras, acontecida hace tan solo un milenio, que tuvo como resultado la formación del actual pico del Teide, alcanzando su altura definitiva de 3.715 m.

Los materiales de la Dorsal Noroeste se sitúan cubriendo parcialmente el Edificio Teno y entre los del Complejo Volcánico Central. En esta Dorsal se concentra la mayor parte de la actividad eruptiva de los últimos 15.000 años en la isla, una vez finalizada la construcción del Complejo Teide-Pico Viejo.

El vulcanismo de esta construcción se alinea en un eje de orientación NE-SO, compuesto por varias fisuras que convergen en la pared de Ucanca y vierten sus materiales hacia el sur, entre Los Cristianos y la costa de Granadilla de Abona.

En la isla se han registrado un total de cinco erupciones volcánicas históricas, desde el año 1492, en que tuvo lugar la erupción de Boca Cangrejo, citada por Cristóbal Colón en el Diario de a bordo de su primer viaje a América, hasta 1909, año en el que ocurrió la última erupción hasta la fecha, la del volcán Chinyero.
Entre ambas erupciones ocurrieron tres eventos más, todos durante el siglo XVIII: Siete Fuentes-Fasnia-Arafo (1704-1705), Garachico o Montaña Negra (1706) y Chahorra o Narices del Teide (1798).











